Calidad de los sistemas de traducción automática

traducciónRecientemente hemos tenido una serie de consultas sobre la calidad de los servicios de traducción automática de textos científicos. Para entendernos, nuestros usuarios han querido saber si pueden “fiarse” de lo que leen bajo el tamiz del traductor de Google.

Es una pregunta peliaguda, pues siempre habíamos opinado que las herramientas automáticas de traducción debían utilizarse como una ayuda o para una aproximación inicial, pero no para tomar al pie de la letra sus resultados. Es decir, si bien pueden ayudarnos a comprender el contenido general de un texto en el idioma extranjero, los sistemas de traducción automática, no siempre entregan traducciones precisas.

Como sabréis, aunque puede ser una sorpresa, el traductor de Google no utiliza reglas gramaticales. Sus algoritmos son estadísticos. Es decir, no se basan en el análisis de las normas gramáticas sino en un método llamado “traducción automática estadística”.

Dicho de otro modo, cuando el traductor de Google se pone en marcha, busca patrones en millones de documentos para decidir cuál es la mejor traducción. Así, mediante la detección de patrones en documentos traducidos “por humanos”, el sistema decide, mediante un sistema de inteligencia artificial, qué traducción es la más adecuada.

“Científicamente” hablando, hay diversos estudios que intentan ayudarnos a determinar si podemos utilizar servicios de traducción automática con plena confianza. Uno de ellos, al que podéis acceder en abierto, pretende determinar si la extracción (y traducción automática) de datos de ensayos clínicos puede ser fiable (en este caso para confeccionar una revisión sistemática). El artículo se titula: “Assessing the Accuracy of Google Translate to Allow Data Extraction From Trials Published in Non-English Languages

La conclusión a la que llegan los autores del estudio es que la extracción de datos de todos aquellos artículos escritos en lengua no inglesa fue menos precisa. Aunque cabe decir que, en nuestro caso, se determinó que la extracción/traducción de datos “en español” era de las de mejor calidad de todo el estudio.

Aun así, aunque los autores siguen indicando que aunque el traductor de Google tiene potencial para reducir el sesgo científico, recomiendan a los lectores el ser cautelosos con la utilización de los datos extraídos/traducidos por este sistema de traducción automática.

Finalmente, y por si resulta de interés, recomendar una herramienta de reciente creación que ha obtenido cierta resonancia en medios generalistas: DeepL.

Por todo lo dicho, des de la Biblioteca refrendamos nuestra opinión de que, por el momento, los servicios de traducción automática pueden ayudarnos a comprender generalidades del texto traducido, pero si queremos aplicar el conocimiento adquirido debemos tener cuidado con tomar al pie de la letra sus resultados.

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Marcos Catalán

Bibliotecario
Apoyo al investigador y servicio de atención al usuario en el Parc Sanitari Sant Joan de Déu
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